Ansiedad: cuando la preocupación se vuelve un peso

La ansiedad, en sí misma, no es algo negativo. Es una emoción básica que nos prepara para enfrentar situaciones de riesgo o desafío: el cuerpo se activa, la mente se concentra y nos mantenemos alertas. En dosis adecuadas, es funcional y necesaria. El problema comienza cuando la ansiedad deja de ser pasajera y se instala en la vida cotidiana como una sensación constante de tensión, miedo o angustia.

La ansiedad como emoción natural

Se estima que 1 de cada 4 personas en Chile presenta síntomas de ansiedad clínicamente relevantes (MINSAL, 2023). Esto convierte a los trastornos ansiosos en una de las problemáticas de salud mental más frecuentes. A menudo se expresan de forma silenciosa, pues muchas personas naturalizan el vivir con nerviosismo, insomnio, dolores de cabeza o pensamientos repetitivos, sin reconocer que detrás hay un trastorno que merece atención.

La ansiedad puede manifestarse en distintos niveles:
Ejemplo cercano de ansiedad:

Andrés, de 28 años. Comienza a evitar reuniones sociales porque teme sonrojarse o tartamudear. La ansiedad le impide disfrutar espacios que antes eran significativos, y poco a poco se aísla. Esta evitación es uno de los mecanismos más comunes en los trastornos ansiosos

Tipos de trastornos de ansiedad más frecuentes:

"Lo más relevante es que, sin intervención, la ansiedad puede intensificarse, aumentando el riesgo de depresión o consumo problemático de alcohol y fármacos como forma de autotratamiento”.

Cuando la ansiedad se cronifica, afecta diversas áreas de la vida:
Técnicas y abordajes para manejar la ansiedad

La buena noticia es que la ansiedad tiene tratamiento y buen pronóstico. Algunas herramientas incluyen:

Otro ejemplo cercano:

Carolina, 35 años. Desde hace meses siente que su mente no descansa: piensa constantemente en el trabajo, en la salud de sus hijos, en las cuentas por pagar. Durante la noche le cuesta quedarse dormida porque repasa una y otra vez posibles problemas futuros. En las mañanas despierta cansada, con dolor de cabeza y tensión en la espalda. En reuniones sociales evita hablar mucho por miedo a equivocarse o ponerse nerviosa, y en su trabajo le cuesta concentrarse en una tarea porque salta de una preocupación a otra. A veces su corazón late tan fuerte que cree que tendrá un infarto, aunque los exámenes médicos no muestran nada.

Carolina representa a muchas personas que viven con ansiedad sin saberlo: sienten malestares físicos, preocupaciones excesivas y una constante sensación de alerta que interfiere en su vida cotidiana.

Una reflexión necesaria

Sentir ansiedad no significa “ser débil” o “no saber controlarse”. Significa que el sistema de alerta del cuerpo y la mente está sobrecargado. Reconocerlo es el primer paso para aliviarlo. Si te has sentido identificado con lo descrito, quizá sea el momento de regalarte un espacio de cuidado. La psicoterapia no elimina mágicamente la ansiedad, pero sí te entrega herramientas para comprenderla, regularla y recuperar el equilibrio en tu vida.

"Vivir con ansiedad constante no tiene por qué ser tu normalidad. ”.

Agenda una sesión y comencemos juntos un camino hacia mayor calma, seguridad y bienestar.

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